
Cómo manejar el calor infrarrojo sin que nada explote
Si utiliza líneas de limpieza química con disolventes volátiles, una lámpara infrarroja convencional no es solo una herramienta, sino también una fuente de riesgo. Una pequeña chispa o una junta defectuosa pueden causar un desastre.
Para resolver esto, guardamos el elemento calefactor dentro de una carcasa de acero inoxidable personalizada. Es sencillo, pero eficaz.
La estructura
Utilizamos acero inoxidable de tipo 304 o 316L. ¿Por qué? Porque los agentes de limpieza son muy agresivos, y estos materiales no se corroen ni presentan defectos cuando las condiciones son adversas.
Pensemos en la carcasa como un escudo: mantiene la lámpara separada del aire inflamable que la rodea. También utilizamos conectores certificados como a prueba de explosiones para las entradas de cables. De esta manera, los vapores peligrosos no pueden llegar a las conexiones eléctricas.
Mantenerlo seguro
La lámpara está dentro de un tubo de acero, sellado con vidrio de cuarzo o borosilicato resistente a altas temperaturas. No nos limitamos a soldar los extremos del tubo; utilizamos bridas mecanizadas con precisión para asegurar que todo esté hermético.
Aún así, se obtiene ese calor radiante necesario, pero cualquier arco eléctrico queda atrapado dentro del acero. Dependiendo de las condiciones del lugar donde se encuentra la lámpara y de la presión interna, aumentamos el espesor de las paredes del acero.
Las compensaciones necesarias
Bueno, esto no es magia. Hay algunas desventajas. El uso de tanto acero aumenta la masa térmica de la lámpara. No tendrá ese encendido instantáneo que se obtiene con una lámpara normal, ya que la carcasa debe absorber algo de energía primero. Tendrá que ajustar los controladores PID para compensar este pequeño retraso durante el calentamiento.
Además, tenga cuidado con los cables. Si utiliza cables de calibre insuficiente en distancias largas, la caída de voltaje reducirá la potencia de la lámpara. Asegúrese de que su fuente de alimentación pueda soportar la carga máxima de la lámpara.
Es un reemplazo ideal para esos viejos sistemas de lámparas abiertas que ahora son problemáticos desde el punto de vista de la seguridad.